Todo sobre la leyenda japonesa del hilo rojo del destino

Según la leyenda japonesa del hilo rojo del destino, toda persona está atada a otra por un hilo invisible que les une sin importar la distancia.

Imagen de dos manos separadas pero unidas por un hilo rojo atado en los dedos meñiques.

Observa la leyenda japonesa del hilo rojo a través de un corto de Stop Motion

Según los japoneses, las relaciones humanas están predestinadas por un hilo rojo que los dioses atan en los dedos meñiques en aquellas personas destinadas a encontrarse en la vida.

Esta leyenda, afirma que las dos personas conectadas tendrán una historia importante, sin importar el lugar, el tiempo o las circunstancias. El hilo se puede enredar, contraer y estirar, pero nunca se va a romper.

La leyenda del hilo rojo, surge cuando es descubierto que la arteria cubital conecta al corazón con el dedo meñique. Es por eso, que en tantas culturas se cierran promesas al entrelazar este dedo con el de otra persona.

Se cree que la delgada vena que inicia su recorrido en el corazón y sale a través del dedo meñique de nuestra mano, se extiende por el mundo invisible y termina su curso en el corazón de otra persona.

A parte de otras supersticiones amorosas, la del hilo rojo japonesa no solo se limita a una relación romántica de pareja, ni a una sola persona a la que estamos destinados a encontrar. Es una ramificación arterial que nos conecta con todas aquellas personas con las que haremos historia.

El mito del hilo rojo, se puede comprender como una manera de interpretar el por qué se dan ciertos encuentros, donde todas esas pequeñas historias que enlazamos con otras personas no son triunfos o accidentes del azar. Sino, que son parte de un enlazado que se nos dio al nacer pero que nosotros tejimos con el tiempo.

Una historia sobre el mito del hilo rojo

Una de las leyendas japonesas entorno a este tema, cuenta que un anciano que vive en la luna sale todas las noches en busca de espíritus que sean afines para encontrarse en la tierra, y cuando los encuentra, los ata para que puedan encontrarse en el camino.

Entonces, nuestros hilos rojos terminarán definitivamente en la mano de alguien más. Aceptar este mito, o al menos considerarlo, es un lindo consuelo; es como si nuestras decisiones, por más obstinadas que sean, supieran la geografía de los múltiples destinos y sin importar lo que ocurra, siempre daremos con esas personas a las cuales estamos atadas.

Representación del hilo rojo en el cine

Existen dos momentos memorables que rinden tributo a esta leyenda: En la película Dolls, de Takeshi Kitano y el Sayonara de Joshua Logan. En ambas películas, se logra apreciar que las parejas estaban atadas por el hilo rojo del destino y que todo lo que sucedió era lo que debía ocurrir para terminar uniéndolas.

Todas las culturas se plantean qué es lo que gobierna el rumbo del hombre, entre estos planteamientos, se aprecia una que tiene que ver con un hilo astronómico que predice sus caminos.

Las Moiras de los griegos, sostienen un hilo de oro por cada persona en la tierra que es cortada de tajo en el momento de su muerte. O en el hilo, también rojo, de la cábala, que conecta a creyentes con la tierra de Jerusalén.

Entonces, si la vida se concibe como un gran texto, los hilos son entonces la materia prima para entramar su acontecer diario.

“Perder el hilo” es una expresión que usamos para referirnos al extravío práctico de la vida e incluso existencial.

Por tanto, la leyenda del hilo rojo nos garantiza que, entre el laberinto de historias y encuentros compartidos, hay una senda prediseñada y perfecta que nos conecta con nuestro destino, colocando en el otro extremo a las personas que también son conducidas hacia nosotros.

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