Jorge Luis Borges: Poema de la amistad

La amistad es tan enorme, maravillosa y difícil de entender, que es difícil describirla con palabras. Por eso, compartimos este poema de Borges sobre la amistad.

Jorge Luis Borges: Poema de la amistad

Nuestros amigos y amigas son esa familia seleccionada para recorrer nuestro camino de la vida. Existen amistades fugaces, amistades que solo ocurren en la infancia y están esas amistades para toda la vida.

Aristóteles entendía a la amistad como una relación ética: ser amigo de alguien por lo que es en sí mismo y no por lo que me da o puedo obtener de él. Una amistad perfecta, según el filósofo, es aquella que va más allá de nuestra conveniencia y obramos entregando todo por la otra persona.

Una relación de amistad es recíproca. Es pensar en la amistad como una relación de ida y vuelta, de dar y recibir, de desear el bien los unos a los otros.

El filósofo también habla de la semejanza. Sobre que mi amigo es mi otro yo. Pues se supone que en la amistad se tienen características en común, se comparten gustos, consumos, código e ideologías.

En la foto, tres hombres y una mujer abrazados dando la espalda. Se encuentran en un campo de trigo y miran el firmamento.
La amistad es uno de los amores más puros y sublimes que existen.

Jorge Luis Borges escribió un poema de la amistad inspirado en el profundo sentimiento que esta palabra le genera.

Poema de la amistad

No puedo darte soluciones para todos los problemas de
la vida, ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlo contigo.

No puedo cambiar tu pasado ni tu futuro.
Pero cuando me necesites estaré junto a ti.

No puedo evitar que tropieces.
Solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes
y no caigas.

Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos.
Pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.

No juzgo las decisiones que tomas en la vida.
Me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me
lo pides.

No puedo trazarte limites dentro de los cuales debes
actuar, pero si te ofrezco el espacio necesario para
crecer.

No puedo evitar tus sufrimientos cuando alguna pena te
parta el corazón, pero puedo llorar contigo y recoger
los pedazos para armarlo de nuevo.

No puedo decirte quien eres ni quien deberías ser.
Solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.
En estos días oré por ti…

En estos días me puse a recordar a mis amistades mas
preciosas.
Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que
imaginaba.

Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea y la
alegría que sienten al verme.

Y yo también siento paz y alegría cuando los veo y
cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la
serenidad, en estos días pense en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.

No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.

Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad que
transmitías y con la cual desde hace tiempo se
ennoblece mi vida.

Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero, el
segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.

Gracias por ser mi amigo.

Jorge Luis Borges.