El arte de la Guerra, las mejores frases de Sun Tzu para reflexionar

Sun Tzu fue uno de los estrategas militares más audaces de la humanidad. En este artículo, te presentamos la lista de sus mejores frases y reflexiones.

El arte de la Guerra, las mejores frases de Sun Tzu para reflexionar

Sun Tzu fue fil√≥sofo y general en la antigua China, sin embargo, a√ļn no hay certeza si fue un personaje real.

Historiadores, afirman que el personaje vivi√≥ en China entre los a√Īos 722 y 481 antes de Cristo. Sin embargo, no existen suficientes pruebas de su existencia. La √ļnica prueba que nos habla sobre su paso por este mundo, es una biograf√≠a escrita en el siglo II antes de Cristo por Sima Qian.

A pesar de su ausencia de pruebas de existencia, su obra El arte de la Guerra es un manual de t√°ctica militar muy filos√≥fico y √ļnico que puede aportarnos grandes conocimientos para la vida.

En este artículo hacemos un repaso por las mejores frases y reflexiones plasmadas en el manual. Esperamos que te sirvan.

Mejores frases y reflexiones de Sun Tzu en el Arte de la Guerra

Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, ser√°s poderoso en cualquier lugar a donde vayas.

Seg√ļn esta frase, puedes tener beneficios de hacer confrontar a terceros y alcanzar una victoria sin mover un dedo.


Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa.

Sugiere agotar otros recursos antes de hacer uso de las armas.


La mejor victoria es vencer sin combatir.

No siempre la mejor salida es a través del combate.


Un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después.

Todo es cuesti√≥n de actitud, seg√ļn como lleguemos a la batalla, se determinar√° nuestro √©xito.


Si quieres fingir cobardía para conocer la estrategia de los adversarios, primero tienes que ser extremadamente valiente, porque sólo entonces puedes actuar como tímido de manera artificial.

Fingir ser cobarde suele ser una estrategia que lleva a una muerte prematura, por ello, se es muy valiente para utilizar esta t√°ctica.


Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti.

Enga√Īar siempre al enemigo es algo muy importante en la t√°ctica militar.


Hay que comparar cuidadosamente el ejército opositor con el propio para saber dónde la fuerza es superabundante y dónde deficiente.

Observar muy bien las debilidades del adversario y ocultar muy bien las propias, permitir√° alcanzar la victoria en el campo de batalla.


Lo supremo en el arte de la guerra consiste en someter al enemigo sin darle batalla.

La batalla deber√° comenzar incluso mucho antes de que se lance la primera flecha.


La peor t√°ctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad s√≥lo se lleva a cabo como √ļltimo recurso.

Este es un código ético. Atacar a civiles indefensos es inaceptable.


Si tus fuerzas est√°n en orden mientras que las suyas est√°n inmersas en el caos, si t√ļ y tus fuerzas est√°n con √°nimo y ellos desmoralizados, entonces, aunque sean m√°s numerosos, puedes entrar en batalla. Si tus soldados, tus fuerzas, tu estrategia y tu valor son menores que las de tu adversario, entonces debes retirarte y buscar una salida.

Tener estrategia y √°nimo es crucial para vencer en batalla, si careces de estos, es mejor dar la huida.


Maniobrar con un ejército es ventajoso. Maniobrar con una multitud indisciplinada, es peligroso.

Antes de dirigir un ejército, deberás ser primero dirigido, ahí aprenderás a ser disciplinado.


Los generales que conocen las variables posibles para aprovecharse del terreno sabe cómo manejar las fuerzas armadas. Si los generales no saben cómo adaptarse de manera ventajosa, aunque conozcan la condición del terreno, no pueden aprovecharse de él.

Un general deberá dar ejemplo, sus cualidades deben llevar a su ejército a la victoria.


Llévalos a un punto del que no puedan salir, y morirán antes de poder escapar.

Habla sobre la buena estrategia de emboscar al enemigo.


No presiones a un enemigo desesperado. Un animal agotado seguir√° luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.

Cuando el enemigo se encuentre desesperado, permítele una vía de escape. Eso hará que se rindan mucho antes.


Hacerte invencible significa conocerte a ti mismo.

Cuando reconocemos nuestras debilidades y carencias, sabremos corregirlas y podemos aprovecharlas a nuestro favor.


Mant√©n a tus amigos cerca y a tus enemigos a√ļn m√°s cerca.

Es clave tener al enemigo cerca, eso nos permitir√° conocerlos a fondo y podremos detectar sus debilidades.


Cuando se est√° cerca, se debe parecer lejos, cuando se est√° lejos, se debe parecer cerca. Se muestran carnadas para incitar al enemigo. Se finge desorden y se lo aplasta.

Esta cita, recomienda desorientar al enemigo y enga√Īarlo para poder vencerlo.


La invencibilidad es una cuestión de defensa, la vulnerabilidad es una cuestión de ataque.

Los ataques prematuros debilitan un ejército rápidamente, defenderse en momentos clave también puede dar la victoria.


Incluso la mejor espada si se deja sumergida en agua salada finalmente se oxidar√°.

Todos perdemos habilidades con el pasar del tiempo.


Cuando el enemigo esté relajado hazlo esforzarse. Cuando esté saciado, hazlo sentir hambre. Cuando esté asentado hazlo moverse.

Asecha al enemigo hasta que logre equivocarse.


Para que perciban las ventajas de derrotar al enemigo, deben también obtener sus recompensas.

Recompensar bien a los soldados es clave para el buen funcionamiento del ejército y para alcanzar la victoria.


R√°pido como el viento, silencioso como el bosque, raudo y devastador como el fuego, inm√≥vil como una monta√Īa.

Sun Tzu resalta con esta frase todas las cualidades que debe tener un ejército.


La oportunidad de asegurarnos contra la derrota está en nuestras propias manos, pero la oportunidad de derrotar al enemigo la provee él mismo.

En nuestras propias manos est√° la responsabilidad de salir a batalla y asegurar la victoria.


Si tu enemigo se toma las cosas con tranquilidad, no le des tregua. Si sus fuerzas están unidas, sepáralas. Atacalo allí donde no esté preparado, aparece allí donde no te espere.

Actuar con anticipación es una ventaja, así, nuestro enemigo no podrá ver nuestros ataques.


Las ruedas de la justicia giran lentamente pero giran bien.

Sun Tzu con esta frase resalta el poder de la justicia y aunque sea lenta, obra bien.


Si envías refuerzos a todas partes, serás débil en todas partes.

La estrategia debe ser sólida, un ejército disperso hace difícil lograr la victoria.


Ganar√° quien sabe cu√°ndo luchar y cu√°ndo no luchar.

Debemos ser inteligentes para observar e identificar el momento preciso para realizar los movimientos.


Lo que los antiguos llamaban un luchador astuto es aquel que no sólo gana, sino que resalta por ganar con sencillez.

Las victorias r√°pidas y sencillas tienen mucho m√°s valor porque es vista por los adversarios como fulminante e inteligente.


Aquel que puede modificar sus tácticas en función de su oponente y así conseguir la victoria podrá ser llamado capitán nacido del cuerno del cielo.

La adaptación es la clave del éxito en batalla. Ser flexible y acomodarse a los movimientos de los oponentes es una cualidad que debe tener cualquier comandante.


Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ning√ļn modo se dejan atraer fuera de su fortaleza.

Tenemos la derrota garantizada si permitimos luchar en tierras del adversario.


Los colores primarios son sólo cinco, pero sus combinaciones son tan infinitas que no podemos verlas todas.

Esta es una analogía que hace alusión a la importancia de reconocer la variedad de estrategias que se pueden aplicar en batalla.


Grandes resultados pueden ser conseguidos con peque√Īos esfuerzos.

Con peque√Īas estrategias dise√Īadas de manera inteligente podemos lograr impactar profundamente a nuestros adversarios.


Mira por tus soldados como miras por un recién nacido; así estarán dispuestos a seguirte hasta los valles más profundos; cuida de tus soldados como cuidas de tus queridos hijos y morirán gustosamente contigo.

Seg√ļn como trates a tus soldados, estos te tratar√°n a ti. Esta frase es muy conocida por Sun Tzu.


El que llega primero al campo de batalla espera fresco la llegada del enemigo para combatir. Quien llega tarde al campo de batalla tiene que apresurarse y llega exhausto al combate.

La puntualidad es clave y se puede sacar ventaja de esta.


No te sit√ļes r√≠o abajo. No camines en contra de las corrientes, ni en contra del viento.

Con esta frase, se invita a aprovechar el entorno donde desarrollamos la batalla a nuestro favor.


Ser violento al principio y terminar después temiendo a los propios soldados es el colmo de la ineptitud.

El respeto por parte de nuestros soldados debemos ganarlo previamente.


Si la lucha asegura la victoria, entonces debes luchar, incluso si el gobernador lo prohíbe; si la lucha no asegura la victoria, entonces no debes luchar incluso por orden del gobernante.

Se debe luchar solamente cuando se tiene la certeza de que la victoria es garantizada, sin importar las presiones externas.


Recordar siempre el peligro cuando estás a salvo y el caos en tiempos de orden, permanece atento al peligro y al caos mientras no tengan todavía forma y evítalos antes de que se presenten; ésta es la mejor estrategia de todas.

Cuando las ‚Äúaguas‚ÄĚ est√°n calmadas debemos aprovechar y actuar. De esa manera, seremos m√°s eficaces y todos nuestros movimientos ser√°n tomados por sorpresa.


El valiente puede luchar, el cuidadoso puede hacer de centinela, y el inteligente puede estudiar, analizar y comunicar. Cada cual es √ļtil.

Toda persona del ej√©rcito es √ļtil en batalla, no subestimemos las capacidades de todas las personas de nuestro equipo.


Si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo.

Las tácticas de guerra deben aplicarse dependiendo de las capacidades que tengamos como ejército.


Si el enemigo está seguro en todos los puntos, prepárate para su ataque. Si tiene una fuerza superior, evítalo.

Hay momentos en una batalla que es imprescindible retirarnos, saber hacerlo puede evitarnos impactos negativos mayores.


El arte de la guerra se basa en el enga√Īo. Por lo tanto, cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad; cuando las trampas se mueven, aparentar inactividad.

Debemos aprovecharnos cuando nuestros enemigos nos subestimen. Así, les ganaremos sin darse cuenta.


Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no debes temer el resultado de cientos de batallas. Si te conoces a ti mismo pero no al enemigo, por cada victoria que ganes también sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, sucumbirás en cada batalla.

La victoria o la derrota dependen del reconocimiento de nuestras debilidades y las de nuestro adversario.


Los soldados prisioneros deben ser bien tratados, para conseguir que en el futuro luchen para ti.

El buen trato de los soldados prisioneros puede ser una ventaja a un futuro. Pues estos podrían combatir para ti.


Así, sólo un gobernante brillante o un general sabio que pueda utilizar a los más inteligentes para el espionaje, puede estar seguro de la victoria.

La sabiduría es la principal arma que se tiene para enfrentar a un adversario. Más allá de las armas, gana el comandante con la mejor táctica.


Estrategia sin t√°ctica es el m√°s lento camino hacia la victoria. Las t√°cticas sin estrategia son el ruido antes de la derrota.

Cualquier estrategia que se valga se lograr√° mediante las t√°cticas necesarias para formarla.


Existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. Los que est√°n dispuestos a morir pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida pueden ser hechos prisioneros; los que son dados a los apasionamientos irracionales pueden ser ridiculizados; los que son muy puritanos pueden ser deshonrados; los que son compasivos pueden ser turbados.

Nunca debemos permitir que nuestras emociones se crucen con nuestra estrategia, esto puede ser utilizado en nuestra contra por nuestros adversarios.


Dale al enemigo lo que ellos esperan recibir; as√≠ ser√°n capaces de discernir y confirmar sus suposiciones. Con esto lograr√°s que el propio enemigo act√ļe con patrones de respuesta predecibles que mantendr√°n a sus estrategas y a sus ej√©rcitos ocupados. Mientras tanto, t√ļ deber√°s esperar el momento para actuar de un modo que no se pueda anticipar.

Dar cebos a los enemigos es una excelente estrategia para que estos act√ļen de una forma determinada. En ajedrez se denomina gambito y es muy utilizada en la t√°ctica militar.


Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira y los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera.

Las guerras nunca deben ser justificadas por asuntos sentimentales. Deben ser impulsadas por diferencias de criterios entre las naciones.


La victoria generalmente va al ejército que tiene oficiales y hombres mejor entrenados.

El éxito de una guerra está garantizada por la preparación previa de todas las unidades del ejército.


Tienes que creer en ti mismo.

Si no confías en ti mismo, difícilmente podrás confiar en tus estrategias. Sin esta motivación, nunca lograremos vencer a nuestros enemigos.


Si haces que los adversarios no sepan el lugar y la fecha de la batalla, siempre puedes vencer.

Enga√Īar siempre al adversario es un paso hacia la victoria.


Si no se trata bien a los espías, pueden convertirse en renegados y trabajar para el enemigo.

Un espía debe ser bien tratado para que nunca traicione a su ejército.

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