Filósofos presocráticos más importantes

Te listamos los filósofos presocráticos que iniciaron el pensamiento filosófico y fundaron las bases para la filosofía clásica griega.

Filósofos presocráticos más importantes

Tal vez se puede afirmar que Sócrates, Aristóteles y Platón, son los pensadores filosóficos griegos más famosos, influyentes y reconocidos. Pero antes de estos pensadores del periodo clásico griego, existieron otros filósofos durante los siglos VI y V a. C. que son conocidos como filósofos presocráticos.

Los filósofos presocráticos fueron los primeros occidentales en intentar explicar la naturaleza y el funcionamiento del universo. Se puede decir, que estos maestros produjeron varias teorías en torno a los fundamentos de la ciencia y la filosofía.

1. Tales de Mileto (625 – 546 a. C.)

filósofos presocráticos

Tales de Mileto fue considerado por Aristóteles como el primer filósofo occidental de la tradición griega. Fue un gran pensador que se interesó principalmente por la filosofía natural; Afirmó que el agua era el origen de toda la materia y se hizo muy famoso cuando predijo un eclipse solar que ocurrió en el año 585 a. C.

Este pensador, introdujo la geometría egipcia en Grecia; incluso calculó a través de esta disciplina la altura de las pirámides de Egipto y la distancia que existía entre los barcos y la costa. A este filósofo se le atribuye el desarrollo del Teorema de Tales.

Tales no solo fue un filósofo, fue una persona que buscaba el conocimiento en todos los lugares que pudiera intervenir. Fue astrónomo, matemático y también considerado un ingeniero.

2. Anaximandro de Mileto (610 – 546 a. C.)

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Activo en la ciudad de Mileto y alumno de Tales; Anaximandro fue uno de los primeros pensadores filosóficos en escribir un libro. Al igual que su maestro, se interesó por diversas áreas y disciplinas. Se dice que inventó el gnomon, pero es poco probable.

Este filósofo fue el primero en dibujar un mapa del mundo conocido para la época. Discrepaba con Tales acerca de la sustancia básica del universo, y mientras Tales creía que todo salía del agua, Anaximandro atribuía todo al Apeiron (“el infinito”); se trataba de una entidad abstracta que daba origen a todo, además pensaba que allí luego regresaban las cosas.

Fue el primer filósofo en utilizar el término arche (principio) en este contexto. Creía en la existencia de múltiples mundos y especuló acerca del surgimiento de los animales y humanos basado en un proceso evolutivo a partir de los animales que viven en el agua.

3. Anaxímenes de Mileto (586 – 526 a. C.)

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El aire está cerca de lo incorpóreo; y puesto que venimos a la existencia por un efluvio de éste (el aire), está obligado a ser a la vez ilimitado y rico para que nunca falte.

Este, fue el tercer Milesio entre los antiguos griegos a Sócrates. Fue alumno de Anaximandro y también era monista.

Tales veía el agua, Anaximandro el aperion, pero Anaxímenes veía el aire como el arche (principio) de todas las cosas.

4. Heráclito de Éfeso (535 – 475 a. C.)

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Heráclito nació en Éfeso de Asia Menor y ahí, elaboró toda una filosofía del cambio. Creía que el mundo estaba hecho del fuego y que siempre está en movimiento.

Para este pensador, nada permanece igual, su filosofía se resume en la frase Panta Rhei, cuyo significado es “todo fluye”. Sus citas más relevantes, se referían sobre la idea de un universo en constante cambio y movimiento.

No puedes pisar dos veces los mismos ríos, pues siempre fluyen aguas frescas sobre ti.
Pisamos y no pisamos los mismos ríos; somos y no somos.

Heráclito creía que los opuestos eran uno, entonces para él, el bien y el mal, el ser y no ser, la noche y el día eran uno, no de una manera indiscernible, sino como el uno que conforma una moneda con dos caras.

Fue el primer filósofo en introducir la palabra logos, un término muy popular en los siglos siguientes y en la actualidad.

Se dice, que Heráclito dejó solo una obra llamada Sobre la Naturaleza y que esta fue muy influyente. Siglos más adelante, se le reconoció como el “filósofo llorón”, porque para los estudiosos, muchos de sus fragmentos parecían pesimistas.

También se le llamó el “filósofo oscuro”. Platón, Nietzsche, Heidegger, Hegel e incluso el líder comunista Lenin lo admiraron.

5. Pitágoras de Samos (575 – 490 a. C.)

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Pitágoras nació en la isla griega de Samos. En el año 530 a. C. se trasladó a Crotona, en el sur de Italia y allí fundó su escuela. Este pensador es uno de los presocráticos más reconocidos que existe entre el mito y la historia.

Hablar de este filósofo es complejo. Su escuela era una especie de sociedad secreta donde participaban solo un conjunto de personas llamadas los iniciados. Por este motivo, sus sistemas de creencias nunca han sido claras.

Lo que sí está claro, es que Pitágoras enseñaba un modo de vida motivada principalmente por la espiritualidad que idolatraba los números y las matemáticas, llamada numerología.

Sin embargo, Pitágoras era más profeta que filósofo,y su escuela era más bien un monasterio. La vida ascética, el estilo de vida comunitario, la obsesión por los números y los milagros que se le atribuyen, son prueba de ello.

Aristóteles afirmó que a este filósofo le decían “Apolo hiperbóreo”, y que una vez, había revelado su muslo de oro en Olimpia.

Pitágoras creía en la reencarnación del alma después de la muerte y se le atribuyen varios logros científicos que podrían ser o no ser de su autoría, como el teorema de Pitágoras, la teoría de las proporciones, la forma esférica de la tierra y la afinación pitagórica musical y entre otras.

Tanto pensadores presocráticos como Sócrates, Aristóteles y Platón estuvieron muy influenciados por este pensador.

6. Jenófanes de Colofón (570 – 478 a. C.)

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Jenófanes no fue un filósofo típico para la época; este pensador fue un teólogo y poetaque se pronunció de forma radical contra la idea del politeísmo. Criticó los puntos de vista teológicos de Homero y Hesíodo, quienes daban una imagen inmoral de los dioses que robaban, cometían adulterios y demás. Creía que los dioses no eran como los humanos y que solo existía una deidad no antropomórfica.

Este filósofo, fue uno de los primeros en hablar de los límites del conocimiento. Insistió que el conocimiento es relativo y que era imposible comprender la verdad sobre los dioses. Por eso, se caracterizó por ser uno de los primeros relativistas de la historia.

Según Jenófanes

Si Dios no hubiera creado la miel amarilla, dirían que los higos son mucho más dulces.
Los etiópicos tienen dioses con nariz respingona y pelo negro, los tracios tienen dioses con ojos grises y pelo rojo.
Pero si los bueyes (y los caballos) y los leones tuvieran manos o pudieran dibujar con las manos y crear obras de arte como las que hacen los hombres, los caballos harían dibujos de los dioses como los caballos, y los bueyes de los dioses como los bueyes, y harían los cuerpos (de sus dioses) de acuerdo con la forma que cada especie posee en sí misma.

7. Anaxágoras de Clazómena (500 – 428 a. C.)

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Los griegos tienen una creencia incorrecta sobre la llegada al ser y el fallecimiento. Ninguna Cosa llega a existir o desaparece, sino que se mezcla o se separa de las Cosas existentes. Por lo tanto, estarían en lo cierto si llamaran a la llegada a la existencia ‘mezcla’, y a la desaparición ‘separación'.

Este pensador solo escribió un libro y estaba influenciado por las teorías de Parménides. Pero su propia teoría fue una reacción al monismo eleático.

Según Anaxágoras, una mente cósmica llamada Nous, se encargó de reordenar fragmentos infinitamente pequeños en un lugar tan pequeño y en una proximidad tan grande que eran casi indiscernibles.

Pasó gran parte de su vida enseñando en Atenas. Y al igual que Sócrates, fue uno de los pensadores griegos que se sometió a juicio por defender sus ideas. Le acusaron de impiedad por sus opiniones que rechazaban la existencia de deidades lunares y solares. Pericles, defendió a Anaxágoras y le aconsejó que abandonara Atenas. Entonces se marchó a Lampsaco y allí murió.

8. Parménides de Elea (Finales siglo VI – Inicios del siglo V a. C.)

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…el que es, y no es posible que no sea, es el camino de la credibilidad, pues sigue a la Verdad; el otro, que no es, y que está destinado a no ser: éste te digo que es un camino que no puede ser explorado, pues no podrías reconocer lo que no es, ni expresarlo.

Fue uno de los filósofos griegos más influyentes y fundó la escuela eleática. De hecho, Platón escribió un diálogo llamado Parménides, en el que dice que un joven llamado Sócrates conoció a Parménides cuando este tenía 65 años de edad en Atenas.

Escribió solo un libro y solo se conserva un poema de esta obra. Contiene ideas extremadamente complejas y abstractas de entender sobre la naturaleza del ser. Además, estas ideas están en oposición a las encontradas en la obra de los filósofos jónicos.

Parménides tenía serias dudas sobre la posibilidad de adquirir la verdad del mundo a través de los sentidos. En muchos aspectos, fue todo lo contrario a Heráclito. Pues, Heráclito hablaba del cambio y el movimiento y Parménides afirmaba que el universo era estable e inmutable.

9. Zenón de Elea (495 – 430 a. C.)

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Lo que se mueve, no se mueve ni en el lugar en el que está, ni en el que no está.

Zenón fue alumno de Parménides y su sucesor de la escuela eleática. Según Platón, Zenón conoció a Sócrates cuando este visitó Atenas con Parménides para presentar su libro.

Se hizo famoso por sus paradojas que buscaban demostrar que todo movimiento y cambio eran ilusiones. A través de estas paradojas, Zenón trataba de demostrar las teorías ontológicas de su maestro, que decían que el mundo era uniforme e inmutable.

Aristóteles se dispuso a discutir de forma muy detallada estas paradojas y ofreció una visión entretenida del pensamiento de Zenón:

La primera (paradoja) afirma la inexistencia del movimiento basándose en que lo que está en locomoción debe llegar a la mitad del camino antes de llegar a la meta.

10. Protágoras de abdera (490 – 420 a. C.)

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Protágoras fue uno de los representantes más importantes del sofismo, entre un grupo de experimentados maestros en filosofía. Platón, afirmó que aseguraban que no existe una verdad objetiva.

En un diálogo de Platón llamado Protágoras, debate con Sócrates sobre la naturaleza de la virtud. Aunque a platón no le gustaban los sofistas en general, opinaba que Protágoras era un pensador de respeto.

Protágoras afirmaba que para todo existían siempre dos argumentos de igual fuerza. Por este motivo, dudaba siempre de tener una verdad objetiva. Por eso, fue considerado uno de los pensadores más importantes del relativismo.

Tenía una postura agnóstica sobre la existencia de los dioses:

Sobre los dioses, no puedo saber si existen o no existen, ni cómo son en su forma; pues los factores que impiden el conocimiento son muchos: la oscuridad del tema y la brevedad de la vida humana.

Esta postura, le trajo a Protágoras problemas. Los atenienses lo desterraron de la ciudad y quemaron todas las copias de sus libros.

De todas las cosas la medida es el Hombre, de las cosas que son, que son, y de las cosas que no son, que no son.

11. Empédocles de Acragas (494 – 434 a. C.)

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Empédocles es considerado una figura casi mesiánica, pues las historias en torno a su muerte son diversas. En una historia, se dice que desapareció entre los cielos por la noche, en otra, se dice que saltó al cráter volcánico del monte Etna. En otra historia, se dice que resucitó a una mujer. Sin embargo, estas historias se creen que son producto de la imaginación popular que del propio filósofo.

Empédocles estaba influenciado por la filosofía de Parménides y expresaba sus ideas a través de versos. Denunciaba los sacrificios de animales y defendió el vegetarianismo junto a una teoría acerca de la reencarnación.

Afirmó que todas las cosas son una transformación de los elementos: tierra, agua, fuego y aire. Y que dos poderes: lucha y amor, eran responsables de la proporción de cada uno de estos elementos en las cosas. La lucha consigue que los elementos se replieguen y el amor hace que se unan.

12. Demócrito de Abdera (460 – 370 a. C.)

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Proveniente de Abdera de Tracia, Demócrito fue un adinerado que viajó mucho por su vida. Se le cita junto a su maestro Leucipo y por esto, se hace difícil diferenciar sus puntos de vista. Y a pesar de que dio diferentes conferencias públicas, evitó participar en la política. También escribió 73 libros.

Se dice que estudió con Anaxágoras, se inició en el pitagorismo y que estudió con Ostane, un mago de la corte del rey Jerjes.

Los átomos y el Vacío (sólo) existen en la realidad.

También era atomista como su maestro, creía que los átomos eran diferentes en tamaños y formas. Por ejemplo, insistía que los átomos de aire eran diferentes a los del hierro y que estas diferencias marcaban su interacción.

(Preferiría) descubrir una causa que ganar el reino de Persia.

Defendió el intelecto como la fuente válida del conocimiento y advertía que la verdad se obtenía a través de los sentidos.

Hizo sus aportes en los campos de la estética, biología, antropología, matemáticas y otras ciencias. También creía en la existencia de múltiples mundos.

Fue conocido como el “filósofo que ríe”, debido a su énfasis en el valor de la alegría.

Demócrito abogaba por una vida de moderación en la que se aceptaba un cierto grado de hedonismo.

13. Lucipo de Mileto (430 a. C.)

filósofos presocráticos

Leucipo fue uno de los primeros filósofos griegos llamados atomistas. Este filósofo afirmaba que todo estaba hecho de cosas diminutas e indivisibles llamadas átomos. Según sus teorías, para que el movimiento exista, es necesario que exista un vacío. En otras palabras, para que el ser exista, debe haber un no-ser.

Este filósofo dio continuidad a la filosofía jónica naturalista de Tales, Anaximandro, Anaxímenes y Heráclito. Estableció una escuela filosófica en Abdera y relatan que fundó la ciudad de Metaponto.

Nada ocurre al azar; todo ocurre por razón y por necesidad.