El Dios de Spinoza ¿Por qué Albert Einstein creía en él?

El Dios de Spinoza se muestra a sí mismo a través del orden y la armonía con las leyes universales. En este artículo te explicamos cómo era este Dios y por qué Einstein creía en él.

El Dios de Spinoza ¿Por qué Albert Einstein creía en él?
Imagen: Nasa.gov.

Uno de los temas más discutidos por todas las personas en el mundo tiene que ver con si Albert Einstein creía en Dios o no.

Este tema genera fascinación y gran interés, pues muchas personas buscan confirmar sus propias creencias a través de la inclinación de divinidad del científico.

Retrato de Albert Einstein en blanco y negro, edad adulto mayor, con bozo. El Dios de Spinoza
Albert Einstein (1879 - 1955)

Einstein afirmó creer en el Dios de Spinoza

La verdad, existe cierta confusión al respecto. Einstein dijo identificarse con “el Dios de Spinoza” pero la confusión nace de la opinión de divinidad postulada por el filósofo neerlandés de origen sefardí Baruch Spinoza (1632 - 1677)

Este dios se ha interpretado de forma diversa, entre ellas, como un ateísmo. La interpretación de que su panteísmo (Inmanencia de Dios) oculta un ateísmo que indica de forma soterrada que se puede sustituir a Dios por la Naturaleza.

Primero, te invitamos a conocer las declaraciones que acercan a Albert Einstein acerca de este dios y luego, veamos como fue concebido por el filósofo holandés en el siglo XII.

Gerald Holton, profesor de la Universidad de Harvard y quien ha sido designado como el curador del archivo de Einstein, dice que el científico transitó por dos periodos: el religioso y el de la ciencia y que al final conjugó ambos:

Definitivamente sí [creía en Dios]. Pero debemos recordar que así como inventó su física y su estilo de vida, también inventó su religión... Era el Dios de Spinoza, que introdujo la racionalidad en el mundo, de modo que la Naturaleza y Dios se identifican.

A través de una entrevista publicada en el libro Glimpses of the Great de G. S. Viereck, Einstein explica:

La mente humana, no importa que tan entrenada esté, no puede abarcar el universo.
Estamos en la posición del niño pequeño que entra a una inmensa biblioteca con cientos de libros de diferentes lenguas. El niño sabe que alguien debe de haber escrito esos libros. No sabe cómo o quién. No entiende los idiomas en los que esos libros fueron escritos. El niño percibe un plan definido en el arreglo de los libros, un orden misterioso, el cual no comprende, sólo sospecha.
Esa, me parece, es la actitud de la mente humana, incluso la más grande y culta, en torno a Dios. Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes.
Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones.
Me fascina el panteísmo de Spinoza, porque él es el primer filósofo que trata al alma y al cuerpo como si fueran uno mismo, no dos cosas separadas.
Pintura de retrato del filósofo Baruch Spinoza. Hombre joven, blanco, cabello crespo a la altura del hombro. Dios de Spinoza
El filósofo Baruch Spinoza. Pintor desconocido, sobre el 1665

Debemos mencionar que, en muchos sentidos, la filosofía de Spinoza es una ruptura con la filosofía cartesiana que remarca el dualismo entre el cuerpo y el alma (o mente).

En su ética, Spinoza concibe una única sustancia, definida como aquello “que es en sí mismo y es concebido por sí mismo, esto es, aquello cuyo concepto no requiere del concepto de otra cosa para formarse”.

De ahí, que la única sustancia, todo aquello que no necesita de algo más, es Dios. “Excepto Dios, no existe sustancia que pueda darse o concebirse”. Entonces, Según Spinoza, la sustancia es infinita e indivisible; así como la definición de energía de Einstein, “no se crea ni se destruye…”.

Existe otra famosa respuesta que Einstein contesto al rabino Herbert S. Goldstein sobre su opinión religiosa diciendo: “Creo en el Dios de Spinoza. Quien se revela a Sí mismo en las armoniosas leyes del universo, no en un Dios quien se ocupa del destino y el castigo de la humanidad”. Aquí, se refleja lo atractiva que es la filosofía de Spinoza para muchos científicos y filósofos que sienten una religiosidad cósmica (no antropomórfica) que se aleja del monoteísmo (un Dios como figura divina que castiga o premia).

También escribió:

Los hay que se representan a Dios como un hombre compuesto de cuerpo y alma y sometido a pasiones; pero ya consta, por las anteriores demostraciones cuán lejos vagan éstos de un verdadero conocimiento de Dios.

Según Spinoza, todas las cosas son en Dios, Dios no es corpóreo, ya que los cuerpos están, por definición, limitados.

Definición de Dios de Spinoza

Por Dios entiendo un ser absolutamente infinito, esto es, una substancia que consta de infinitos atributos, cada uno de los cuales expresa una esencia eterna e infinita.

Otra grande razón por la cual el Dios de Spinoza es tan atractivo para las mentes científicas, es la carencia de la necesidad de recurrir a lo supernatural o milagroso. Dios aunque es todo, es conocido adecuadamente en sus leyes.

Todo lo que ocurre, ocurre en virtud de las solas leyes de la infinita naturaleza de Dios y se sigue de la necesidad de su esencia. Spinoza.

Esto quiere decir que todo lo que ocurre, pasa por necesidad, no por una voluntad creativa o arbitrariedad; el universo es determinístico, algo de interés para un científico que observa la causalidad e identifica ecuaciones o constantes universales que parecen existir eternamente.

Todas las cosas necesariamente proceden de, o siempre siguen al poder infinito de Dios por la misma necesidad y en la misma forma en la que de la naturaleza de un triángulo procede, por toda la eternidad, que sus tres ángulos sean iguales a dos ángulos rectos.

Además Spinoza sugiere:

La naturaleza de todas las cosas, a saberse, a través de las leyes universales y reglas de la naturaleza.

Estas leyes son la más pura expresión de Dios y tienen una realidad que va más allá de la existencia de las cosas individuales, pues estas permanecen igual, mientras que, las cosas cambian y parecen, y su existencia es en esas leyes, que con la naturaleza, Dios.

Y aquí surge la tercera gran razón para que la filosofía de Spinozafuera tan atractiva para los físicos. Spinoza sugiere con su frase “Deus Sive Natura”, que Dios es sinónimo de Naturaleza.

La física hasta hace unos siglos era llamada la “filosofía natural”, esto implica, que algunos físicos y filósofos crean que al decir Dios, se están refiriendo a la Naturaleza, Se puede decir que lo divino, lo que es, la realidad, es la física o lo físico. Incluso la palabra griega Physis, ha sido traducida en lenguas modernas como naturaleza.

Sin embargo, esta sugerencia puede discutirse, pues Spinozano se considera un materialista, ya que habla de la mente que participa en Dios.

La mente humana no puede ser absolutamente destruida con el cuerpo, sino que una parte de ella, que es eterna, permanece. Nuestra mente en tanto a que entiende es un modo eterno de pensamiento. Spinoza.

Esto que sugiere Spinoza ha generado gran debate. Filósofos piensan que Spinoza habla de algún tipo de inmortalidad individual del alma; otros, creen que se trata de una inmortalidad impersonal.

Esto es muy similar a algunas visiones orientales, por ejemplo, la budista, en la cual no existe una inmortalidad del alma, sólo una inmortalidad de la mente que interpreta correctamente la realidad. En pocas palabras se puede decir que la sabiduría es inmortal, la ignorancia es perecedera.

Lo más polémico de la obra de Spinoza es su visión de la realidad. Esta puede considerarse como atea. Él era inconsciente de que estaba desarrollando un ateísmo (porque el panteísmo, un término nunca usado por Spinoza, es en realidad un ateísmo mal llamado). Spinoza utilizó el término “Dios” por todas partes y trató de comprobar su existencia, en realidad no creía en Dios. Al parecer utilizó este término para liberarse de acusaciones de herejía.

El argumento sobre si su filosofía era ateísta, se basaba en que equipara a Dios con la naturaleza y aparentemente no refleja una diferencia entre estos. El problema yace en cómo definimos “Dios”, Si lo definimos como un ser trascendente que crea todo de la nada y que interviene en su creación, entonces si se puede mencionar que la filosofía de Spinoza es ateísta.

Pero esta, es una definición basada en la tradición judeocristiana en su parte exotérica. Si se admite una definición más sutil, esto cambia.

El Brahman, como fue concebido por los Upanishads y definido por Shankara, es claramente el mismo que la Substantia de Spinoza. Max Müller, traductor y compilador de textos orientales.
hombre sentado, cabello crespo a la altura del hombro. está sobre una mesa sosteniendo unas hojas de papel.
Baruch de Spinoza pintado por Barend Graat en 1666

La teología de Spinoza puede leerse también como un monismo.

Como dice Borges sobre el Dios de Spinoza, el universo es “el infinito mapa de Aquel que es todas Sus estrellas”.

Martial Guéroult, sugiere que Spinoza en realidad es un panenteísta y no un panteísta, e interpretó que Dios no es solamente el mundo, sino más bien el mundo está en Dios. Todo tiene su existencia en Dios, pero Dios no es limitado por el mundo.

Karl Jaspers, pone en duda la afirmación de que Dios y la naturaleza son intercambiables, y sugiere que Dios mantiene una transcendencia sobre que tiene infinitos atributos, mientras el mundo conocido por los seres humanos tiene solo dos atributos: el pensamiento y la extensión, los cuales, abarcan la cualidad inmanente de Dios.

Entonces, Dios es trascendente e inmanente, lo cual, acerca de nuevo esta concepción a la oriental. Así se observa en el shivaísmo tántrico de Cachemira.

El argumento de Spinoza sobre la carente necesidad de adorar o de rendir culto a su Dios es algo arbitrario. Si bien no habla de ritos o prácticas para acercarse a esa divinidad, en varias ocasiones recalca que el bien y el sentido de la existencia es conocer y amar a Dios.

El más alto bien es el conocimiento de Dios, y la más alta virtud de la mente es el conocimiento de Dios.
El amor intelectual de la mente hacia Dios es parte del amor infinito con el que Dios se ama a sí mismo... El amor de Dios a los hombres, y el amor intelectual de la mente a Dios, son idénticos.
El hombre sabio rara vez sufre conmociones del ánimo, sino que, consciente de sí mismo, de Dios y de las cosas, con arreglo a una necesidad eterna, nunca deja de ser, y siempre posee el verdadero contento del ánimo.

También se puede decir, que la “Naturaleza” de Spinoza, rebosa de gnosis, amor y eternidad, es muy diferente a la naturaleza ciega e inerte de la ciencia moderna materialista.

La filosofía de Spinoza se trata de una religiosidad cósmica, altamente intelectual, nutrida del orden y la elegancia del comportamiento de las leyes universales y de la misma mente humana que es un atributo de la divinidad.

Así es como se define la mente humana como parte del infinito intelecto de Dios. Cuando decimos que percibimos esto o aquello, estamos explicando a través de la naturaleza humana la extensión de la mente de Dios.

Por tanto, Spinoza si postula un sistema religioso, un sistema de re-conexión con nosotros mismos, que es el reconocimiento de lo que somos, de nuestro intelecto en su percepción más adecuada de la realidad, esto es Dios.

Albert Einstein reconoció la religiosidad cósmica

Lo hizo a través del conocimiento de lo “Misterioso”.

El misterio es lo más hermoso que nos es dado sentir -el conocimiento de la existencia de algo insondable para nosotros, la manifestación de la más profunda razón aunada a la más resplandeciente belleza.
No puedo imaginar un Dios que castiga o recompensa a los objetos de su creación, o que tiene una voluntad del tipo que experimentamos nosotros mismos.
Me satisface el misterio de la eternidad de la vida con la conciencia de --y atisbos de- la maravillosa construcción del mundo existente en conjunto con la determinación expedita a comprender una porción, aunque sea pequeña, de la razón que se manifiesta a sí misma en la naturaleza. Esta es la base de una religiosidad cósmica, y me parece a mí que la función más importante del arte y la ciencia es despertar este sentimiento entre los receptivos y mantenerlo vivo.

Finalmente, no es necesario el concepto de “Dios”, pero sí, el concepto de algo más grande, eterno, misterioso y bello que da sentido a nuestra existencia. Aquello que evoca ese sentimiento estético, ético y espiritual que conectamos con el término “divino”.

Los nombres como “Dios” o “Naturaleza” son solo conceptos, pero la religiosidad es una actividad, es una forma de ser y actuar que provee el vital significado.

Einstein dijo:

La ciencia sin religión está coja, y la religión sin ciencia está ciega. No es necesario elegir entre una o la otra.

Fuente: Pijamasurf