A través de un juego verbal y poético, el geólogo alemán Abraham Gottlob Werner (1749-1817), hizo una clasificación del color azul, el más sugerente de todos.
Existen muchos azules y no hay palabras que puedan describir la cantidad de tonos que, como las emociones, entre más sutileza y belleza, resulta más difíciles de verbalizar.
El color azul, ha inspirado poemas, pinturas, música y vidas enteras; es el color de la emoción, de la lejanía, del agua, de todo aquello que relacionamos como misterioso, es el color del agua, de la vida.
A pesar de su compleja clasificación, el geólogo hizo un homenaje a este y otros colores en su catálogo poético y encantador en sus últimos años completamente diferente a su contemporáneo Goethe, quién los clasificó basado en la emotividad de los colores.
Werner trabajó toda su vida como inspector de minas y como profesor de mineralogía. Desarrolló diversas teorías en torno a los minerales y se apoyó en los tonos de los mismos para generar una clasificación revolucionaria para el artede la época. La fotografía no existía y las palabras eran la manera más fácil de explicar algo.
Por tanto, la clasificación de Werner brilla por su rareza y especificidad, por la precisión y el encanto. Utilizó nombres de colores raros, hizo juegos de palabras y utilizó términos que describen alimentos, plantas y otros objetos como “azul flor de linaza”, “blanco-leche-desnatada” y “amarillo azafrán”.
Así nació en 1891 el Werner’s Nomenclature of Colours: Adeapted to Zoology, Botany, Chemistry, Mineralogy, Anatomy, and the arts. Un documento excéntrico con concepto admirado por el porta Novalis como por Darwin.
Este texto no es comparable con ningún otro manual de colores. Pues estaba planeado como herramienta para la ciencia y las artes. Sin embargo, es comparable en belleza al catálogo de A. Boogert, hecho en el siglo XVII de forma exclusiva para la técnica de la acuarela.
Darle nombre a algo es hacerlo existir y describir un color como el azul con palabras no es solo un acto de creatividad, es una demostración del poder del lenguaje que expresa nuestra imaginación.
La descripción de colores hoy se guardan como tesoros, sin embargo, son sólo ideas, y los nombres propuestos por Werner son eso: pequeños frases de poemas.
El color azul, que según Goethe tiene implícito un principio de oscuridad, una negación que estimula, una contradicción entre la excitación y el reposo, es un color protagonista en la historia del arte y, en este catálogo tiene un lugar especial; Sus diversos tipos o “matices” son descritos más como conjuros o pociones que como colores, y utiliza las palabras como un acto de imaginación evocando un acto de magia.
Fuente brain pickings