La leyenda de La Llorona es acerca del espectro de una mujer que vaga por los pueblos, bosques, ríos y ciudades llorando y lamentándose por asesinar a sus hijos.
Esta leyenda es latinoamericana, sin embargo, tiene varias adaptaciones y variaciones dependiendo del país. Incluso, la historia puede variar según cada región de cada país latino, y por ello, no existe una única versión.
Cuenta la leyenda que, a mitad del siglo XVI, durante las noches de luna llena, se escuchaban fuertes lamentos de una mujer gritando: ¡Ay mis hijos! En las calles de Ciudad de México.
La mujer vestía de blanco y un velo cubría su rostro, con su atuendo recorría las calles de la ciudad dirigiéndose hasta las orillas de un río, de ahí en adelante su figura se desvanecía.
Se dice, que, tras el abandono de su esposo, la mujer decidió ahogar a sus hijos en el río. Desde entonces, divaga por la ciudad lamentándose y arrepintiéndose de lo sucedido.
Algunas personas afirman que al día de hoy todavía se puede oír su triste lamento.
Existen muchas versiones de este mismo relato, sin embargo, como se mencionó anteriormente, varía dependiendo del lugar donde se cuenta pero con ciertos rasgos comunes. Según el autor Gabriel Ignacio Verduzco Argüelles, se dice que esta leyenda tiene tres variantes que suelen diferenciarse por:
También se podría incluir el motivo del por qué comete el delito: desamor, abandono, traición.
Se dice que esta leyenda surge desde el Virreinato y una de sus versiones está relacionada con la tradición del pueblo.
Llama la atención, que esta leyenda tanto en México como Nicaragua esté sustentada como consecuencia de que la mujer “traicionó” a su pueblo al involucrarse con hombres de otras regiones.
Algunas versiones mexicanas la relacionan con Malinche, joven esclava ofrecida por un cacique a Hernán Cortes, y el motivo de las apariciones es el arrepentirse de abandonar a su pueblo.
La Llorona según la versión nicaragüense, tiene que ver con una joven indígena que es abandonada por su amado extranjero, quién no tenía serias intenciones de llevarla a su país y hacerse responsable de su futuro hijo. Y tras la advertencia de su madre de no “mezclar” su sangre con la de un extranjero, la joven termina con la vida de su hijo.
A diferencia del resto de países latinos, estas versiones hablan de una mujer que, tras cometer una infidelidad, queda embarazada, y que debe pagar una pena por engañar a su hombre y su familia.
En estas regiones, la leyenda está muy marcada por un “modelo patriarcal”, donde al parecer, su progenitor se encarga de seleccionar el hombre con la cual la mujer debe casarse.
En ambas regiones, la historia es sobre una mujer de un estrato socioeconómico elevado y engaña a su esposo con alguien de un nivel económico inferior.
Existen otras variaciones sobre la mujer que es abandonada por un soldado con quién sostenía una relación y al no estar en la capacidad de sostener a su hijo, termina acabando con su vida.
En esta versión, se habla de que opta en asesinar a su hijo por venganza hacia el soldado que la ha abandonado.
Este elemento está presente en casi todas las versiones: ríos, lagos y lagunas. El sentido del agua en esta leyenda puede significar la muerte.
En todas las versiones se describe a la mujer que lleva puesto un vestido blanco y un velo. Por lo general, el blanco representa la mayoría de las veces las deidades.
El color blanco la hace ver como un fantasma que aparece en las noches.
Uno de los gritos más comunes es: ¡Ay mis hijos! Y según los investigadores, los gritos de la llorona se interpretan de una forma “derrotista”. Es decir, se entiende como el lamento del pueblo americano por el sufrimiento de la conquista.
También, el grito se interpreta como un mal augurio sobre una posible mala suerte.
Se desconoce su origen, sin embargo, la primera vez que aparece es forma escrita es gracias a Fray Bernandino de Sahagún durante el siglo XVI.
Algunos estudios indican que la leyenda surge de las afinidades con otros espectros de la cultura prehispánica. Otros, creen que la leyenda data de la época colonial.
No hay certeza de que este sea el verdadero origen, sin embargo, algunos estudios indican varias similitudes con otras divinidades prehispánicas.
Es así, que en lugares como Xochimilco – México, la leyenda tiene un protagonismo fuerte y la llorona parece ser la diosa tenpecutli. Al igual que la llorona, esta deidad está vinculada a homicidio de sus hijos en el río.
Otros estudios, afirman que la llorona se vincula con la mexicana Cihuacóatl, mitad mujer y mitad serpiente, vinculada a la fertilidad y los partos.
Sahagún describe a Cihuacóatl de la siguiente manera:
Decían que esta diosa daba cosas adversas como pobreza, abatimiento, trabajos; aparecía muchas veces, según dicen, como una señora compuesta con unos atavíos como se usan en palacio. Decían que por la noche voceaba y brameaba en el aire.
También Sahagún describe a la mujer portando prendas blancas y que el espectro desaparecía.