María López y Javier de Riba son la fuerza creativa detrás del colectivo español Reskate Studio, un colectivo que surgió originalmente para reciclar patinetas.
Desde hace algún tiempo vienen ampliando su visión de trabajo, y uno de sus nuevos proyectos se llama Proyecto Harreman, que inspirado en la reminiscencia y la etimología, presenta maravillosos murales que cobran vida al anochecer.
Cada trabajo de esta serie es creado con pintura fotoluminiscente para agregarle más elementos al diseño del mural cuando cae la noche y este se expone a una luz ultravioleta.
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En palabras del colectivo
Mediante el uso de luces, el observador se convierte en un participante activo; interactuando con la obra y creando su respuesta a esas acciones. Con estas intervenciones en el espacio público se pretende iluminar rincones oscuros de las ciudades, tanto instalando nuevas luces como animando a los ciudadanos a interactuar con la pared, pintando con luz sobre ella.
La última obra del colectivo se titula Eulalia, que significa “bienhablada” en griego. Fue pintada en la fachada de un edificio y se compone de una joven que sostiene una planta en una maceta, y está basada en Eulalia, la patrona de la localidad española de Mérida (Extremadura).
Se trata de una niña, que en el siglo IV, a la edad de 12 años, se enfrentó al poder establecido para exigir libertad y respeto a sus creencias. El gobernador de Lusitania rechazó su opinión y la torturó como represalia. Se dice que una niebla apareció para cubrir esa atrocidad.
El colectivo cuenta historias como esta a través de sus murales hechos con pintura fotoluminiscente. Durante el día, el mural se observa de una manera y en la noche, cuando es sometido a iluminación de neón, cobra más vida y se observan elementos que en el día no pueden visualizarse.